Empresas energéticas hackeadas en el mayor ataque coordinado contra la infraestructura de Dinamarca
Un ciberataque denunciado contra 22 empresas energéticas danesas provoca un debate más amplio sobre quién está detrás de las operaciones cada vez más intensas contra la infraestructura europea y occidental, y muchos señalan a Rusia, aunque otros plantean posibilidades como Ucrania, EE. UU. o la cooperación entre varios Estados. Los comentaristas discuten cuánto peso dar a atribuciones oficiales como la afirmación del FBI de que el SVR ruso llevó a cabo el hackeo de SolarWinds, contraponiendo la navaja de Occam con un profundo escepticismo hacia las agencias de inteligencia y los medios. Bajo la disputa sobre la atribución subyace una preocupación más amplia por las intrusiones de largo plazo, difíciles de erradicar, en sistemas críticos y por el papel de la propaganda en la formación de la percepción pública sobre el conflicto cibernético.
Enfoque general del hilo
- La discusión se desplaza en gran medida de los ataques energéticos daneses a:
- Quién saboteó los gasoductos Nord Stream.
- Cómo atribuir operaciones cibernéticas como SolarWinds.
- Cuánta confianza depositar en gobiernos, medios y agencias de inteligencia.
Sabotaje de Nord Stream: posibles perpetradores y motivos
- Se discuten múltiples actores posibles: Rusia, Ucrania, EE. UU. y “otras partes”.
- Algunos sostienen que Ucrania es un culpable plausible:
- Se beneficiaría de cortar los ingresos rusos por gas y de empujar a Europa a apartarse antes de la energía rusa.
- Se cita periodismo de investigación (p. ej., Washington Post) que sugiere implicación ucraniana, aunque se señala que está débilmente documentado y lleno de reservas.
- Otros argumentan que esto sería demasiado arriesgado para Ucrania:
- Si se descubriera, pondría en peligro el apoyo europeo.
- Funcionarios ucranianos han negado la implicación.
- EE. UU. como culpable:
- Algunos asumen por defecto la implicación estadounidense, basándose en acciones encubiertas pasadas y en una fuerte oposición a Nord Stream.
- Se menciona el relato de Seymour Hersh como una explicación, pero otros lo critican por estar pobremente respaldado y señalan sus afirmaciones recientes cuestionables.
- Rusia como culpable:
- Algunos dicen que Rusia tenía mucho que perder económicamente; otros responden que Rusia podría valorar más la división de la UE que el propio gasoducto.
- Se señala la presencia naval rusa cerca de los gasoductos antes de las explosiones como un dato sospechoso.
- Consenso general: la atribución sigue siendo incierta; hay fuertes desacuerdos sobre quién tenía el mayor motivo y el mejor cálculo de riesgos.
Fuentes de información, propaganda y argumentos de “ambos bandos”
- Debate reiterado sobre:
- Si medios convencionales (p. ej., Washington Post) son creíbles o tienen motivaciones políticas.
- Si tratar a “ambos bandos” (Rusia vs. Ucrania/Occidente) como igualmente poco fiables es razonable o un eco de los argumentos rusos.
- Algunos enfatizan:
- Todos los estados mienten; solo los hechos verificables personalmente son totalmente fiables.
- Aun así, proporcionar fuentes se considera mejor que hacer afirmaciones sin respaldo.
- Otros rechazan el escepticismo radical, argumentando:
- Hay muchísima más evidencia documentada de desinformación sistemática rusa y crímenes de guerra que de un comportamiento ucraniano comparable.
- Equiparar la credibilidad de ambos bandos es engañoso y en sí mismo una forma de propaganda.
SolarWinds y la atribución cibernética
- Un comentarista cita el testimonio del FBI atribuyendo SolarWinds a la inteligencia rusa.
- Otro cuestiona si las agencias estadounidenses podrían, ellas mismas, fabricar o moldear tales atribuciones por ganancia política.
- Los contraargumentos invocan:
- La navaja de Occam: la responsabilidad rusa encaja mejor que elaboradas conspiraciones internas.
- Restricciones prácticas: sería extraordinariamente arriesgado y difícil de ocultar que una agencia como el FBI organizara en secreto operaciones así.
- Algunos señalan el patrón más amplio de Rusia de acciones disruptivas contra objetivos occidentales, mientras que otros advierten contra tratar las atribuciones oficiales como incuestionables.