Los fallos de Fujitsu que enviaron a personas inocentes a prisión eran conocidos «desde el principio»
Un software contable defectuoso usado por la Post Office del Reino Unido, construido por Fujitsu, llevó a que cientos de subadministradores de correos fueran acusados y condenados erróneamente por robo y fraude, y algunos terminaron en la bancarrota o se suicidaron. Los comentaristas sostienen que el fallo central no fue la existencia de errores, sino que la dirección y los abogados ocultaron a sabiendas pruebas de fallos del sistema, editaron declaraciones de testigos y aprovecharon un régimen de acusación privada que permitía a una empresa actuar como fiscal. El caso se usa para cuestionar la confianza ciega en las pruebas generadas por ordenador, la escasa rendición de cuentas de ejecutivos y proveedores, y la adecuación de las compensaciones y sanciones penales cuando los errores de software y los encubrimientos destruyen vidas.
Responsabilidad y castigo
- Muchos comentaristas sostienen que quienes editaron declaraciones de testigos, ocultaron pruebas o procesaron a sabiendas con datos erróneos deberían enfrentarse a consecuencias graves, hasta largas penas de prisión o incluso cadena perpetua por «pervertir el curso de la justicia».
- Otros amplían esto y dicen que quienes incriminan a otros deberían recibir las mismas sanciones que el delito que inventaron.
- Hay debate sobre las prisiones: algunos consideran especialmente importante el encarcelamiento para los delitos de cuello blanco y los delitos institucionales; otros subrayan la rehabilitación, pero aun así creen que el abuso grave del poder judicial merece un castigo duro.
Errores frente a encubrimiento
- Los participantes coinciden en que los errores ordinarios de software son inevitables; el escándalo trata sobre la gestión y la conducta legal: saber que Horizon era defectuoso, negarse a investigarlo o arreglarlo y aun así procesar.
- Algunos señalan que la arquitectura y la calidad de Horizon eran fundamentalmente inadecuadas, no solo «unos pocos fallos», y citan pruebas de problemas conocidos, «correcciones» improvisadas y procesos de extracción poco fiables.
- Varios destacan que esto se convirtió en un enorme encubrimiento para proteger contratos, reputaciones y bonificaciones, con el software funcionando como herramienta o pretexto.
Fallos legales e institucionales
- Un factor clave que se comenta es el sistema británico de acusaciones privadas: la Post Office, no los fiscales del Estado, llevó muchos casos, creando graves conflictos de interés.
- Se critica duramente la confianza excesiva de los tribunales en impresiones informáticas y la falta de contabilidad forense independiente.
- Los comentaristas señalan incentivos como bonificaciones ligadas al rendimiento por recuperaciones y procesamientos, y patologías de larga data en la contratación pública gubernamental que mantuvieron a Fujitsu arraigada a pesar de su mal desempeño.
Ética, religión e hipocresía
- El hecho de que figuras de alto rango se presentaran como muy éticas o religiosas mientras presidían esto se percibe como una profunda hipocresía.
- Varios observan que las creencias declaradas (religiosas o de otro tipo) suelen correlacionarse débilmente con el comportamiento real; «principista» se define por las acciones, no por las declaraciones.
Víctimas, indemnización y riesgo continuo
- Múltiples comentarios subrayan el daño irreparable: suicidios, quiebras, reputaciones y carreras destruidas; el dinero no puede arreglarlo, solo mitigarlo.
- Existe preocupación de que injusticias similares estén ocurriendo ahora, incluso en otros sistemas informáticos gubernamentales y en futuras herramientas de decisión impulsadas por IA, si los tribunales y las instituciones vuelven a tratar la salida del software como infalible.