El liderazgo es una droga de la hostia
Reacción general al post y tono
- Muchos comentaristas consideran que el texto está escrito con agudeza, es divertido y catártico; lo comparten con colegas y dicen que captura su experiencia de un «liderazgo falso».
- Otros ven al autor como alguien negativo o un «sumidero de energía», y sostienen que quejarse sin tregua puede ser tóxico y desmoralizador en sí mismo.
- Algunos señalan que el post resuena precisamente porque dice en voz alta lo que muchos sienten pero no pueden decir con seguridad en el trabajo.
Liderazgo vs gestión
- Hay un fuerte acuerdo en que la «gestión» (asignación de recursos, administración) y el «liderazgo» (marcar la dirección, asumir responsabilidad, proteger a los equipos) son cosas distintas.
- Varios argumentan que el liderazgo real suele venir de personas con gran habilidad en el dominio, que están «en la trinchera», no de «profesionales del liderazgo» genéricos.
- Otros señalan que el liderazgo es una habilidad, no un cargo, y que muchos roles (p. ej., oficiales militares, responsables técnicos) dependen genuinamente de él.
La reunión general de cuatro horas
- La gran mayoría considera que una reunión obligatoria e inspiradora de cuatro horas es una pérdida de tiempo, autoindulgente y señal de narcisismo o desconexión gerencial.
- Los detractores responden que «dirigir empresas es difícil», que la alineación es importante y que, a veces, los rituales desagradables y que consumen tiempo forman parte de ser un profesional adulto.
- Varios dicen que incluso con buen liderazgo, ese formato y ese horario concretos (lunes por la mañana, reunión general) son muy difíciles de justificar frente a un memo bien escrito.
«Liderazgo» como identidad y teatro de LinkedIn
- Muchos se burlan de los autodenominados «líderes» y «líderes de opinión» en títulos y perfiles, viéndolo como algo bochornoso, performativo o una señal de cumplimiento con normas corporativas vacías.
- Se hacen comparaciones con títulos inflados («vicepresidente de…», «todo el mundo es líder/ingeniero») y con un deslizamiento del lenguaje similar al de la propaganda.
- Algunos sostienen que el liderazgo debería ser conferido por otros («tú lideras, por lo tanto te llamamos líder»), no autoproclamado.
Toxicidad, estructuras de empleo e incentivos
- Varios afirman que la gestión moderna funciona sistemáticamente mal: el empleo a voluntad, el despido fácil y los mercados laborales saturados hacen que la rotación sea barata y erosionan cualquier incentivo para desarrollar a las personas.
- Otros replican: contratar y mantener la reputación sigue costando; muchas grandes empresas no pueden permitirse rotar indefinidamente; los buenos gestores sí invierten en las personas y se adaptan a las personalidades.
- Tema recurrente: la gestión es un gran lugar para «ocultar» la incompetencia, porque los resultados son difíciles de atribuir y la cultura de liderazgo llena de palabras de moda proporciona cobertura.
Caminos a seguir
- Los comentaristas destacan las pequeñas empresas de alto funcionamiento, la «benevolente negligencia» por parte de la dirección y los sólidos responsables técnicos de equipo como modelos más sanos.
- Algunos animan a pasar al liderazgo para hacerlo mejor; otros advierten que la carga y el agotamiento son reales, y muchos prefieren seguir como ICs o fundar pequeñas empresas.