El calentamiento rápido podría inclinar la AMOC a 2°C; un calentamiento más lento podría evitar el colapso

El calentamiento rápido y el posible colapso de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC) provocan un debate amplio sobre si los puntos de inflexión climáticos catastróficos son ya inevitables o todavía pueden evitarse de forma significativa. Los comentaristas contrastan éxitos históricos como el Protocolo de Montreal con los esfuerzos estancados de descarbonización actuales, señalando el rápido crecimiento de las emisiones en el mundo en desarrollo, la resistencia política y el cansancio público ante el discurso del apocalipsis. Las propuestas van desde políticas de mitigación agresivas y cambios de estilo de vida hasta la geoingeniería a gran escala, con una tensión recurrente entre el realismo sobre las estructuras de poder globales y la necesidad de evitar un fatalismo paralizante.

Tono general

  • Fuerte trasfondo de pesimismo y de “ya estamos condenados”, contrarrestado por repetidos intentos de rechazar el derrotismo.
  • Varios sostienen que, aunque algunos daños sean irreversibles, un mayor calentamiento siempre puede empeorar las cosas, así que mitigar siempre importa.

Emisiones globales, desarrollo y equidad

  • Debate sobre si las reducciones en Europa/EE. UU. “no importan” porque el crecimiento de las emisiones en India, la ASEAN y otras regiones en desarrollo las supera.
  • Otros responden: si las regiones ricas no recortaran, las emisiones totales serían aún mayores; los recortes siguen frenando la tasa de aumento.
  • Varios comentarios señalan que gran parte del crecimiento reciente de las emisiones está impulsado por la reducción de la pobreza y la industrialización en Asia y África, donde la seguridad energética pesa más que el ambientalismo.
  • Tensión entre la responsabilidad histórica (los países desarrollados causaron la mayor parte del calentamiento pasado) y el crecimiento actual y futuro en el sur global.

Analogía con el agujero de ozono y “lo arreglamos”

  • Un lado cita el Protocolo de Montreal y las prohibiciones de los CFC como prueba de que la acción global coordinada puede funcionar.
  • Otros señalan que sustituir los CFC fue relativamente fácil comparado con reemplazar los combustibles fósiles.
  • Algunos se quejan de que el público nunca oye la “buena noticia” de que el agujero de ozono se está curando; otros subrayan que este éxito demuestra que “podemos hacer cosas”.

Ciencia, incertidumbre y mensajes

  • Los escépticos invocan predicciones pasadas “fallidas” (por ejemplo, señales sobre glaciares, catastrofismo por el ozono), el caos del clima y un supuesto rebote de “pequeña edad de hielo”.
  • Las respuestas enfatizan:
    • La diferencia entre clima y tiempo.
    • La física básica de los gases de efecto invernadero.
    • Que algunas predicciones sobre glaciares erraron en el momento, pero no en la dirección; la pérdida de hielo y los cambios en la criosfera son rápidos y están bien documentados.
  • Preocupación de que mensajes públicos demasiado específicos o alarmistas salgan mal, erosionando la credibilidad necesaria para la acción democrática.

Política, democracia y racionalidad

  • Muchos ven la política electoral y los intereses de los combustibles fósiles como obstáculos para una acción global significativa; algunos dudan abiertamente de que la democracia pueda manejar riesgos a largo plazo.
  • Entre las sugerencias figuran la fijación de precios al carbono, el fin de los subsidios a los combustibles fósiles, una rápida eliminación de la energía fósil y una inversión masiva en captura de carbono, junto con escepticismo sobre si esas medidas se aplicarán globalmente a tiempo.

Geoingeniería frente a mitigación

  • Algunos argumentan que la humanidad carece de voluntad para reducir las emisiones lo bastante rápido, así que la geoingeniería es inevitable o necesaria.
  • Otros advierten que la geoingeniería podría empeorar las cosas en un sistema muy complejo y no completamente comprendido.
  • Un marco común: quemar combustibles fósiles ya es geoingeniería; las intervenciones propuestas tendrían que ser aún mayores, con riesgos desconocidos.