Google paga a Apple el 36% de los ingresos que obtiene de las búsquedas en Safari
Se revela que Google paga a Apple el 36% de los ingresos por publicidad de búsqueda generados a través de Safari, una cifra que destaca lo valioso que es para el negocio publicitario de Google ocupar la posición predeterminada en iOS. Los comentaristas debaten si este acuerdo de reparto de ingresos es anticompetitivo o simplemente un arreglo estándar de distribución, centrándose en cómo los valores predeterminados moldean el comportamiento de los usuarios, desplazan a posibles rivales y pueden haber disuadido a Apple de construir su propio motor de búsqueda. El acuerdo también plantea preguntas sobre el marketing centrado en la privacidad de Apple, el verdadero coste de adquisición de clientes en los mercados digitales y qué remedios —como pantallas de elección obligatorias o romper el acuerdo— podrían verse en las acciones antimonopolio en curso.
Naturaleza del acuerdo y aclaración del titular
- El acuerdo es del 36% de los ingresos publicitarios de búsqueda en Safari, no del 36% de todos los ingresos de Google.
- Algunos señalan que el titular es fácil de malinterpretar como “36% de todos los ingresos de Google”, lo que cambia la magnitud percibida.
Antimonopolio, legalidad y papel de los valores predeterminados
- La cuestión central: ¿pagar por ser la búsqueda predeterminada en iOS es un uso ilegal del poder de monopolio, o simplemente un acuerdo estándar de distribución como los contratos históricos de AOL o de deportes en TV?
- Algunos sostienen que los valores predeterminados “obviamente” importan mucho; otros dicen que la gente a menudo los cambia (por ejemplo, Chrome frente a IE), así que el impacto está exagerado.
- Varios señalan que no es ilegal tener un monopolio o acuerdos exclusivos per se, sino usarlos para bloquear la competencia; eso es exactamente lo que el juicio pretende determinar.
Impacto en la competencia e incentivos de Apple
- El pago se ve como ambas cosas:
- Una forma de mantener el tráfico de búsqueda de iOS alejado de rivales como Bing/DDG.
- Un incentivo para que Apple no construya ni adquiera su propio motor de búsqueda.
- Algunos sugieren que, de otro modo, Apple o bien vendería el estatus predeterminado al mejor postor, o desarrollaría su propia búsqueda (como con Maps).
- Preocupación de que tales pagos hagan imposible que nuevos entrantes compitan solo en calidad.
Economía del recorte del 36%
- Debate sobre si esto es un “coste de adquisición de clientes”, un “impuesto” o simplemente un gasto de marketing/distribución.
- Algunos dicen que el 36% de los ingresos (no del beneficio) es enorme; otros señalan que, para negocios publicitarios de alto margen, esto aún puede ser racional.
- Observación de que los usuarios de iOS son más ricos y más rentables; perderlos podría reducir no solo el tráfico, sino también los precios de las subastas publicitarias y la fidelidad de los anunciantes.
Poder de plataforma de Apple e imagen de privacidad
- Varios ven esto como una evidencia del valor del control de la plataforma de Apple y se preguntan por qué Apple no está también bajo fuego antimonopolio.
- Se señala la tensión entre el marketing de privacidad de Apple y la realidad de quedarse con una gran parte de una empresa publicitaria impulsada por datos.
- Algunos sostienen que Apple “lava” la monetización de datos dejando que Google los recoja y simplemente cobrando dinero.
Calidad de la búsqueda y alternativas
- Opiniones mixtas: algunos dicen que la calidad de búsqueda de Google ha empeorado y que alternativas como DDG, Bing, Kagi, Brave o incluso chatbots ya compiten o son mejores; otros siguen viendo a Google claramente superior, especialmente para consultas complejas y compras.
- Se informa de variación regional (por ejemplo, algunos consideran a DDG débil fuera de EE. UU., mientras que otros lo ven bien en lugares como Nueva Zelanda).
Proceso del juicio y filtración
- La cifra del 36% debía ser confidencial y su divulgación pública se ve por algunos como perjudicial para la posición negociadora de Google y su poder de negociación.
- Otros señalan que siempre fue prueba en el caso; la “filtración” afecta sobre todo al conocimiento público y de las contrapartes, no al tribunal.