Hace 27 años, Steve Jobs dijo que los mejores empleados se centran en el contenido, no en el proceso
La afirmación de Steve Jobs de que los mejores empleados se preocupan más por el “contenido” (el trabajo real y los resultados) que por el “proceso” provoca un amplio debate sobre cómo las organizaciones tratan a sus mejores rendidores. Muchos sostienen que las grandes empresas diluyen o explotan a los contribuyentes “superestrella” mediante evaluaciones de curva de campana, estructuras de equipo y culturas centradas en el proceso que ocultan el impacto individual, mientras que otros responden que los procesos sólidos son esenciales para escalar, garantizar la equidad y gestionar el riesgo. El hilo, en última instancia, destaca una tensión persistente entre valorar la producción individual excepcional y construir organizaciones duraderas, impulsadas por procesos, que no dependan de unos pocos héroes.
Superestrellas, mediocridad y distribución de la producción
- Muchos describen un patrón recurrente: un pequeño número de personas carga con la mayor parte del trabajo mientras otros contribuyen mínimamente.
- Referencias a dinámicas de ley de potencias / “ley de Price”: una minoría produce la mayoría del resultado.
- Algunos argumentan que esto refleja los proyectos grupales escolares: uno o dos hacen el trabajo, y todos reciben la nota.
- Otros advierten que las aparentes “superestrellas” también pueden ser personas que complican en exceso los sistemas, acaparan el trabajo clave o simplemente parecen productivas.
Gestión, responsabilidad y “cultura”
- Crítica a que los “equipos”, las jerarquías planas y la “cultura” a menudo difuminan la rendición de cuentas: la responsabilidad se vuelve un “valor” vago en lugar de un quién-hizo-qué concreto.
- Algunos ven el discurso sobre la “cultura” como una cortina de humo para una gestión incompetente y una forma de evitar conversaciones difíciles sobre desempeño.
- Las jerarquías planas pueden ocultar dónde reside realmente el poder y eliminar caminos visibles de ascenso.
Proceso frente a contenido
- Muchos se identifican con el sesgo de Jobs hacia las personas que se preocupan por el producto/problema real (“contenido”) más que por el proceso y la política interna.
- Otros sostienen que el proceso es esencial cuando los equipos crecen, para hacer efectivos a los rendidores promedio, garantizar consistencia, seguridad y evitar errores catastróficos.
- Varios señalan que incluso los contribuyentes de élite necesitan seguir ciertos estándares y colaborar; centrarse solo en el “contenido” puede convertirse en caos.
Compensación, contratistas e incentivos
- Historias de una sola persona contribuidora individual que prácticamente “arrastra” equipos o divisiones mientras cobra como todos los demás, con el crédito acumulándose a la gerencia.
- Se critican las evaluaciones forzadas de curva de campana; algunos sugieren en su lugar expectativas basadas en la ley de potencias.
- Las empresas a menudo rechazan salarios altos para individuos, pero aceptan tarifas de consultoría por hora más elevadas, en parte por contabilidad, flexibilidad y facilidad para despedir.
- Algunos ven a las grandes empresas como sistemas que preservan el estatus; la paga está limitada por la equidad interna y los salarios de los gerentes, no por el valor puro.
Motivación, agotamiento y dinámica de equipo
- Los de alto rendimiento reportan agotamiento por cargar con equipos, limpiar los errores de otros y ser bloqueados o diluidos por el proceso.
- Otros dicen que las “superestrellas” pueden desmotivar a sus compañeros al acaparar el trabajo interesante y la visibilidad.
- Se distingue entre verdaderos rendidores altos que simplifican, enseñan y comparten la responsabilidad, frente a “acosadores de la productividad” o narcisistas.
Opiniones sobre Jobs, Apple y el éxito
- Opiniones mixtas sobre Jobs: admirado por su claridad sobre el contenido y el talento; criticado por su arrogancia, suerte y fracasos.
- Algunos ven a Apple después de Jobs como más orientada al proceso y a las operaciones, y menos “mágica”, aunque financieramente extremadamente exitosa.