El empleo asalariado aumenta en 353.000 en enero; la tasa de desempleo se mantiene en el 3,7%

El informe de empleo de EE. UU. de enero, que muestra un aumento de 353.000 en las nóminas y una tasa de desempleo del 3,7%, además de revisiones al alza considerables de meses anteriores, es visto por muchos como prueba de un mercado laboral sólido y de un posible “aterrizaje suave” tras la alta inflación. Los comentaristas debaten cuánto confiar en las primeras cifras económicas y cuánto mérito merece la Reserva Federal, al tiempo que señalan que las cifras de empleo agregadas ocultan problemas como la vivienda cara, la comida y la debilidad regional o sectorial, especialmente en tecnología. Varios señalan la brecha entre los buenos indicadores macroeconómicos y el sentimiento público, vinculándola a la desigualdad, los efectos posteriores a la pandemia, los tipos de interés altos y las escaseces estructurales en profesiones clave.

Calidad de los datos, revisiones y “sigma beats”

  • Los comentaristas señalan revisiones al alza considerables de meses anteriores, en parte por actualizaciones estacionales y de referencia.
  • Varios apuntan que las publicaciones iniciales han mostrado recientemente repetidas sorpresas alcistas “multi-sigma”, lo que despierta sospechas de que podría estar ocurriendo algo “extraño”, aunque otros argumentan que no hay ninguna razón concreta para dudar de los datos.
  • Algunos recuerdan que los datos económicos son inherentemente ruidosos; las revisiones posteriores suelen ser más precisas que las cifras principales que la gente recuerda.

Composición del mercado laboral y escasez

  • Las ganancias principales incluyen empleos a tiempo parcial; algunos señalan la caída del empleo a tiempo completo y múltiples empleos a tiempo parcial por persona como algo potencialmente engañoso.
  • Las escaseces estructurales de mano de obra se atribuyen al envejecimiento demográfico, al exceso de muertes por COVID y a jubilaciones aceleradas; se señalan carencias en enseñanza, sanidad, transporte, gobierno, etc.
  • Debate sobre los “bullshit jobs”: muchos creen que la mala asignación de recursos (tanto pública como privada) deja los puestos esenciales peor pagados en comparación con el trabajo de oficina de bajo valor.

Inflación, salarios y coste de vida

  • El fuerte empleo se contrasta con los altos precios de la comida, la vivienda y el alquiler; muchos sienten que estos son los verdaderos puntos de dolor.
  • Algunas fuentes citadas muestran que el crecimiento salarial supera la inflación reciente, especialmente para los trabajadores de bajos salarios; otras apuntan a ingresos medios reales planos o en descenso y a precios de la vivienda avanzando muy por delante de los salarios.
  • Hay consenso en que la asequibilidad de la vivienda es especialmente mala; muchos creen que solo una mayor oferta lo arreglará. Hay desacuerdo sobre cuánto de la culpa recae en la política frente a los mercados.

Política de la Fed, tipos y aterrizaje suave

  • Varios sostienen que EE. UU. podría estar logrando un aterrizaje suave, con bajo desempleo e inflación en descenso; algunos atribuyen mucho mérito a la Fed.
  • Otros dicen que la inflación fue sobre todo impulsada por la oferta y por la política fiscal, y dudan de que haya que sacrificar empleo para bajar la inflación.
  • Las fuertes cifras de empleo se ven como un factor que hace menos probables los recortes de tipos a corto plazo; algunos esperan recortes más adelante, mientras otros advierten de riesgos para el mercado inmobiliario comercial y los futuros vencimientos de préstamos.

Déficits y política fiscal

  • Algunos atribuyen parte de la fortaleza a grandes déficits y al estímulo posterior a la COVID, además de leyes de política industrial; otros minimizan el papel del déficit frente al gasto del consumidor y la inversión.
  • Una opinión citada: el reciente crecimiento del déficit no altera fundamentalmente las perspectivas fiscales a largo plazo, pero varios argumentan que un estímulo continuo debe estar afectando a la demanda.

Percepción frente a estadísticas (“vibes”)

  • Muchos señalan una brecha entre los datos macroeconómicos sólidos y un sentimiento sombrío.
  • Trabajadores tecnológicos, medios de comunicación y residentes de ciudades con alto coste de vida informan de despidos y presión de la vivienda, mientras que los comentaristas dicen que muchos sectores no tecnológicos están funcionando bien con fuertes ganancias salariales.
  • Hay un debate amplio sobre si el pesimismo público refleja dificultades reales (especialmente la vivienda) o el encuadre mediático/político y sesgos cognitivos; ambos bandos ven estadísticas y anécdotas selectivas como impulsores de las narrativas.