¿En economía sabemos lo que hacemos? Un premio Nobel se desilusiona
Se cuestiona el estatus de la economía como “ciencia” mientras los comentaristas destacan su débil poder predictivo, su fuerte carga ideológica y su uso frecuente como herramienta política o corporativa más que como guía neutral de política pública. A partir del creciente desencanto del premio Nobel Angus Deaton, debaten los límites de modelos básicos como oferta y demanda, la distancia entre la teoría micro y macroeconómica y la realidad, y cómo los incentivos, el poder y los medios distorsionan tanto lo que estudian los economistas como las conclusiones que se amplifican. Algunos siguen viendo valor en el razonamiento económico básico, pero muchos sostienen que el campo necesita mucha más humildad, reflexión ética y franqueza sobre la incertidumbre.
Interpretaciones de la reevaluación de Deaton
- El hilo analiza su comentario sobre la Gran Migración y la inmigración:
- Consenso: no está respaldando la contratación racista; está señalando que una inmigración europea más estricta probablemente obligó a las fábricas del norte a contratar trabajadores negros, posibilitando indirectamente la Gran Migración.
- Se usa como ejemplo de cómo la inmigración puede tener desventajas distributivas para grupos domésticos específicos, algo que antes subestimaba.
Economía keynesiana vs. austríaca
- Debate sobre si el “ajuste de perillas keynesiano” (gestión monetaria/fiscal) es una estabilización humana o simplemente pospone una crisis mayor.
- Desacuerdo sobre si alguna sociedad ha aplicado realmente ideas austríacas (sin banco central, regulación mínima).
- Los críticos comparan el “verdadero austrianismo nunca se ha intentado” con defensas del comunismo; los defensores dicen que prácticamente toda la historia muestra una fuerte intervención estatal.
- Algunos sostienen que las recesiones prekeynesianas eran más frecuentes y brutales; otros dicen que las caídas son necesarias para depurar malas inversiones, pero reconocen que los trabajadores soportan la mayor parte del dolor.
Economía, poder y uso político
- Tema fuerte: la economía se usa mucho como cobertura ideológica por parte de medios, políticos y think tanks, a menudo para justificar políticas ya elegidas (recortes de impuestos, desregulación, austeridad).
- Se compara a los economistas con sacerdotes de la corte que legitiman el poder; los incentivos y la financiación (por ejemplo, de donantes adinerados) sesgan a qué economistas se eleva.
- Se pide que los economistas den más protagonismo a la ética, el poder y la desigualdad, en lugar de tratar la “eficiencia” como objetivo principal.
Límites de los modelos, los datos y la predictibilidad
- Muchos comentarios subrayan que los modelos macroeconómicos descansan en supuestos poco realistas de equilibrio y racionalidad; las matemáticas del equilibrio general son frágiles, y las condiciones rara vez se cumplen.
- Se critica la econometría sin intervenciones explícitas (el ejemplo del “termostato” de Milton Friedman; la crítica de Lucas); las variables instrumentales y los experimentos de política se ven como soluciones parciales.
- Hay disputas sobre si el PIB, la inflación e incluso las curvas de oferta y demanda pueden medirse de forma significativa; algunos las ven como aproximaciones útiles, otros como algo tan maleable que son “sinsentido”.
- La energía, los largos desfases y el comportamiento humano complejo se citan como elementos infrarrepresentados o difíciles de modelar.
Oferta, demanda, crisis y controles de precios
- Se defiende las curvas básicas de oferta y demanda como una herramienta conceptual valiosa, especialmente para argumentar contra topes de precios que crean escasez.
- Otros replican con casos en los que el racionamiento y los controles son necesarios (guerra, pandemias, bienes críticos), y sostienen que los resultados del mundo real a menudo divergen de las predicciones de los libros de texto.
Globalización, desigualdad y justicia
- Se destacan varias citas del artículo: el descuido de los economistas respecto al poder, la equidad y los mecanismos de efecto lento; el exceso de optimismo sobre la tecnología y la globalización.
- Una parte ahora duda de que perjudicar a ciertos trabajadores para reducir la pobreza global estuviera justificado; otra sostiene que la competencia de una economía mundial reconstruida era inevitable y que la globalización hizo más ricos a la mayoría, viendo el proteccionismo como algo peor a largo plazo.
El estatus de la economía y sus premios
- Persiste el escepticismo de que la economía sea una “ciencia” en el mismo sentido que la física o la ingeniería; se señalan los fracasos de replicación y de pronóstico.
- El “Nobel” de economía se menciona repetidamente como un premio creado por un banco, enmarcado como una jugada de relaciones públicas para las finanzas más que como un verdadero Nobel.