DOGE ha terminado. ¿Qué pasó con sus registros?
El efímero “Department of Government Efficiency” (DOGE) de Elon Musk bajo el segundo gobierno de Trump es retratado ampliamente como un teatro ideológico que desmanteló agencias, especialmente en ciencia, salud y ayuda exterior, sin dejar apenas pruebas de ahorros reales. Los comentaristas sostienen que los despidos masivos, la toma de decisiones opaca, el uso de mensajes que desaparecen y la posible exfiltración de datos han paralizado funciones centrales como las subvenciones del NIH y los programas de USAID, y algunos culpan a los recortes de daños humanitarios generalizados. Muchos contrastan la intervención caótica y estilo startup de DOGE con herramientas de supervisión ya existentes como la GAO y los inspectores generales, advirtiendo que desmantelar la experiencia sin una reforma estructural o transparencia ha hecho que los servicios públicos sean más lentos, más frágiles y más difíciles de reparar.
Legalidad, registros y rendición de cuentas
- Muchos comentaristas sostienen que DOGE en sí y algunas de sus acciones fueron ilegales (confiscar fondos asignados por el Congreso, destruir o no preservar registros, usar mensajería que desaparece para asuntos oficiales).
- La pérdida o destrucción de los registros de DOGE se ve como una obstrucción intencional, que impide futuras auditorías, solicitudes FOIA y la rendición histórica de cuentas.
- Algunos piden a la GAO, a los inspectores generales o investigaciones más amplias, pero señalan que estas estructuras de supervisión fueron debilitadas o depuradas y pueden quedar políticamente maniatadas.
Democracia, indultos y deriva autoritaria
- Hay una fuerte preocupación de que la administración actual sea autoritaria: desmantela instituciones, ataca a la prensa y a los tribunales, y socava la transferencia pacífica del poder.
- Existe el temor de que los indultos presidenciales masivos e incluso preventivos protejan a los funcionarios de las consecuencias, normalizando el abuso del poder de indulto.
- Una minoría plantea la 2nd Amendment como remedio; otros responden, citando investigaciones que muestran que los movimientos no violentos son históricamente más exitosos y advirtiendo contra derrocar gobiernos elegidos.
Gasto, despilfarro y eficacia de DOGE
- Un sector argumenta que la mayoría de los programas federales sirven a constituencias reales; “recortar el despilfarro” es en gran medida retórico y, en la práctica, impopular.
- Otros insisten en que hay un despilfarro sustancial, especialmente en defensa (programas informáticos fallidos como OCX, contratos de coste más margen, capas de contratistas, programas de empleo disfrazados de armas).
- Varios señalan que gran parte del “despilfarro” proviene de la privatización y de los contratistas, no de los empleados públicos; los incentivos suelen premiar la hinchazón.
- DOGE es descrito ampliamente como “teatro de la eficiencia”: recortes basados en sensaciones y en ideología que devastaron la capacidad (especialmente el personal nuevo o en período de prueba) sin entregar los ahorros de un billón de dólares prometidos.
Impacto en la ciencia, las subvenciones y las operaciones
- El despido por parte de DOGE de personal del NIH y de otras áreas de administración de subvenciones habría alargado los plazos de ~3 a ~9+ meses, poniendo en riesgo a investigadores que dependen de financiación blanda y frenando la ciencia médica.
- Se dice que el SBIR y otras vías de financiación orientadas a startups son ahora mucho más difíciles de acceder, a pesar de que los fondos siguen existiendo, debido a una administración desmantelada.
Ayuda exterior, USAID y consecuencias globales
- El cierre de USAID se vincula, según estudios citados, con cientos de miles y potencialmente millones de muertes (por ejemplo, por la pérdida de tratamiento contra el VIH y de ayuda alimentaria).
- Unos cuestionan por qué EE. UU. debería alimentar a otros países en medio de una deuda alta; otros responden con argumentos morales, estratégicos y de “desconectaste el soporte vital en mitad de la cirugía”, enfatizando los recortes abruptos y el despilfarro de suministros ya comprados.
Transparencia y supervisión existente
- Algunos proponen un “Department of Government Transparency” y conjuntos de datos públicos de gasto al estilo Sankey.
- Otros señalan que la GAO, los inspectores generales y las bases de datos públicas de contratos y gastos ya existen; el verdadero problema es la voluntad política y la interferencia, no la falta de herramientas.
- Hay preocupación de que los nuevos o existentes organismos de transparencia puedan ser neutralizados por el mismo Ejecutivo que se supone deben escrutar.