Los magos son menos propensos a trastornos mentales que otros artistas, según una investigación

Una investigación que sugiere que los magos de escenario muestran menos rasgos psicóticos y autistas que otros artistas e incluso que la población general provoca debate sobre la metodología, la causalidad y cómo se definen los “rasgos psicopatológicos”. Los comentaristas cuestionan las encuestas psicológicas con muestras pequeñas, el posible p-hacking y si la pericia de los magos en el engaño simplemente les ayuda a ocultar problemas; otros ven efectos plausibles de autoselección: la magia exige interacción social, precisión y escepticismo, lo que puede filtrar o mitigar enfermedades mentales graves. Varios comparan a los magos con actores, comediantes y matemáticos, y señalan el tópico más amplio y antiguo que vincula creatividad, trauma y autodestrucción.

Calidad y metodología del estudio

  • Varios comentaristas dudan de la solidez del estudio, comparándolo con el p-hacking de “gominolas”: si pruebas suficientes profesiones, una mostrará p<0,05 por casualidad.
  • Se plantean preocupaciones sobre el uso de cuestionarios de personalidad/psicopatología (p. ej., O-LIFE) asociados con la psicología anterior a la crisis de replicación.
  • Algunos señalan que el tamaño de la muestra de magos (195) es al menos respetable, pero aun así lo ven probablemente como “ciencia blanda” no replicable.

Comparaciones con otras profesiones

  • Se cuestiona por qué los magos específicamente, en lugar de otros intérpretes como actores, músicos, comediantes, vendedores o presentadores de noticias.
  • Algunos sugieren que los actores o comediantes podrían ser mejores ocultando el malestar, citando la idea del “payaso triste”.
  • Según el artículo, los magos se agrupan con matemáticos/científicos por tener menos problemas, algo que otros encuentran sorprendente y posiblemente sesgado por selección.

Posibles explicaciones de la menor prevalencia de trastornos reportados

  • Autoselección: los magos exitosos deben ser socialmente funcionales, carismáticos y capaces de tranquilizar al público; quienes tienen trastornos graves pueden quedar fuera.
  • Estructura del trabajo: los magos suelen repetir trucos ya conocidos y pueden centrarse en la ejecución en lugar de innovar constantemente, lo que podría reducir el estrés crónico.
  • Postura psicológica: los magos están entrenados para ser escépticos, acostumbrados a ver a través de las ilusiones y menos propensos a “creerse su propia mierda” o a la locura de la multitud.
  • Ingresos/expectativas de carrera: algunos especulan que los magos pueden tener metas profesionales más realistas o alcanzables que otros tipos de “artista torturado”.

Arte, creatividad y enfermedad mental

  • Debate sobre la premisa de que la creatividad se correlaciona con rasgos “psicopáticos” o psicopatológicos en sentido amplio; algunos la califican de sesgada o anticuada.
  • Otros mencionan asociaciones culturales de larga data entre artistas y autodestrucción, trauma, adicción o excentricidad, aunque reconocen que esto es discutido.
  • Surge la discusión de si la depresión podría relacionarse más fuertemente con la condición de artista que la psicopatía.

Naturaleza de la magia: oficio vs arte

  • Muchos magos se comparan con “cover bands”: interpretan rutinas establecidas en lugar de inventar otras nuevas.
  • Algunos argumentan que aun así se necesita una verdadera habilidad escénica y una psicología sutil; el arte está en la presentación, no en la invención del truco.
  • Se traza una distinción entre magos de escenario y practicantes ocultistas; estos últimos se comentan brevemente con anécdotas sobre problemas de salud mental y autoengaño.

Meta y humor

  • Varios comentaristas consideran el resultado plausible pero trivial o propio de un titular llamativo.
  • El hilo contiene muchos chistes sobre “hacer desaparecer trastornos”, “los psiquiatras odian este truco extraño” y titulares alternativos con juegos de palabras.