La moral se desploma en Google mientras los empleados se quejan de que los jefes son «ineptos» y «aburridos»

La moral en Google se describe como en caída libre, en medio de despidos masivos, decisiones de gestión opacas y la percepción de que la dirección —especialmente Sundar Pichai— está centrada en el rendimiento bursátil a corto plazo en lugar de en la visión de producto o en los empleados. Los comentaristas describen una cultura de mandos intermedios inflados, cancelaciones frecuentes de productos y una calidad de búsqueda en declive, en contraste con la Google de antes, más guiada por la ingeniería y orientada al usuario. Aunque algunos siguen elogiando los servicios centrales y la solidez financiera, muchos advierten que la complacencia, la burocracia y la fuga de talento podrían empujar a la empresa hacia un declive a largo plazo al estilo de IBM o Boeing.

Rendimiento del CEO y enfoque en los accionistas

  • Muchos sostienen que al CEO le falta visión técnica, que se centra en las finanzas a corto plazo y que preside una rotación y cancelación constantes de productos.
  • Sus defensores señalan que los ingresos y el precio de la acción están en máximos; las juntas directivas se preocupan sobre todo por los márgenes y el valor para los accionistas.
  • Varios comparan la situación con Microsoft bajo Ballmer o con IBM: unas finanzas sólidas que enmascaran una deriva estratégica a largo plazo y una pérdida de relevancia.

Despidos, moral y opacidad de la gestión

  • Los despidos se perciben como arbitrarios y desmoralizantes: tanto empleados de alto como de bajo rendimiento, personal con muchos años en la empresa y responsables clave de equipo fueron recortados.
  • Supuestamente, distintas organizaciones usaron criterios distintos (último en entrar, primero en salir frente a recortar a veteranos caros), lo que generó miedo y confusión.
  • Los comentarios del CEO sobre empleados agradeciéndole por “simplificar” son ampliamente vistos como desconectados de la realidad o impulsados por aduladores.

Burocracia, mandos intermedios y escala organizativa

  • Muchos culpan a capas de mandos intermedios mediocres y a la construcción de feudos de la sobrecontratación, el vaivén de proyectos y los incentivos de “sube y fuera”.
  • Las afirmaciones de que los ascensos recompensan lanzar cosas nuevas, no mantener las exitosas, alimentan reinicios y cancelaciones constantes de productos.
  • Algunos ven esto como un patrón genérico de las grandes empresas, no exclusivo de Google; otros dicen que los estándares de contratación y la política interna han empeorado.

Dirección de producto, innovación y calidad de la búsqueda

  • Más allá de los anuncios, la búsqueda, la infraestructura central y algunas apuestas (Waymo, LLMs, quizá AR/VR), a la gente le cuesta nombrar productos recientes realmente emocionantes.
  • La calidad de la búsqueda es un gran punto doloroso: se denuncian más anuncios, spam de SEO/LLM, herramientas eliminadas (caché, filtros de fecha) y una supuesta “enshittification” deliberada.
  • Se critica a Google por su falta de foco: cambios frecuentes de marca (por ejemplo, Bard→Gemini), muchas aplicaciones de chat/música y cancelaciones de alto perfil.

Percepciones sobre cloud, infraestructura y seguridad

  • Algunos elogian la UX de GCP, su simplicidad, la postura de seguridad de Google y su producción de código abierto (Chromium, Android, etc.).
  • Otros consideran caótica la consola de GCP, inexacta la documentación y débil la seguridad/IAM frente a AWS; desconfían del soporte a largo plazo de productos de Google.

Carreras, compensación y poder de los trabajadores

  • Las opiniones divergen: algunos dicen que Google sigue siendo un empleador fantástico, capaz de cambiar vidas; otros lo describen como una burocracia muy bien pagada pero asfixiante.
  • Para algunos, los despidos y el regreso a la oficina son tácticas para restablecer el poder de negociación y sustituir a veteranos por personal más barato o en el extranjero.
  • Varios comentarios piden sindicatos tecnológicos; otros sugieren tratar simplemente a las megacaps como máquinas de generar dinero, no como fuentes de sentido.