Por qué el mundo dejó de tener sexo

Los informes de que los adultos jóvenes en países como Francia, Gran Bretaña, Japón y Corea están teniendo menos sexo han provocado un debate amplio sobre qué impulsa el cambio y si debe verse como una crisis. Los comentaristas señalan la tecnología (smartphones, streaming, porno, aplicaciones de citas), el cambio de normas sociales, la salud mental y la ansiedad, los medicamentos y los disruptores endocrinos, la presión económica y la dinámica cambiante de género como factores superpuestos que podrían estar reduciendo tanto la libido como las oportunidades de intimidad en persona. Algunos ven esto como una señal preocupante para la fertilidad y la cohesión social, mientras que otros celebran menos sexo casual o sostienen que la tendencia es demasiado compleja y está demasiado desigualmente distribuida —por ejemplo, entre hombres heterosexuales y gays— como para atribuirla a una sola causa.

Medición y descenso reportado

  • Algunos sostienen que la gente simplemente ahora es más honesta sobre no tener sexo; un menor estigma puede reducir la sobredeclaración del pasado.
  • Otros dudan de que los adultos jóvenes de hoy estén menos dispuestos a compartir detalles íntimos que las cohortes anteriores.
  • Una estadística citada de que el 28% de los jóvenes de 18 a 24 años nunca ha tenido sexo (frente al 5% en 2006) es vista por algunos como alarmante, y por otros como difícil de creer.

Tecnología, pantallas e interacción social

  • Muchos ven las pantallas (smartphones, streaming, redes sociales, juegos) como algo que desplaza la socialización en persona, las citas y la conversación informal, elevando la “energía de activación” para las relaciones y el sexo.
  • Algunos creen que la tecnología en general ha sido perjudicial socialmente (adicción, pérdida de atención, aislamiento), mientras que otros argumentan que la tecnología es un beneficio neto (salud, conectividad), y que el “tiempo de pantalla” es solo una compensación más.
  • Unos pocos señalan que antes la gente se acostaba más temprano y tenía menos opciones de entretenimiento, así que pasar el rato y tener sexo ocurría más por defecto.

Dinámicas de citas, desigualdad y ansiedad

  • Se culpa a las aplicaciones de citas de concentrar la actividad sexual entre una minoría de personas atractivas o de alto estatus, mientras muchos no obtienen nada, contribuyendo a altas ETS pese a que en conjunto haya menos sexo.
  • Acercarse a la gente en la vida real se describe como socialmente más arriesgado (estigma de ser “creepy”), empujando más interacción hacia las apps.
  • El aumento de la ansiedad, especialmente entre los jóvenes (también visible en cosas como el descenso del interés por conducir), se considera un factor que reduce los encuentros cara a cara y, por tanto, el sexo.

Biología, salud y entorno

  • Varios comentaristas señalan los antidepresivos, la obesidad, los disruptores endocrinos (plásticos, químicos), los microplásticos, la testosterona baja y el uso generalizado de medicamentos con receta como posibles inhibidores de la libido.
  • Otros observan que los hombres gay/bi no muestran el mismo descenso en la actividad sexual, lo que, según ellos, debilita las explicaciones puramente biológicas o ambientales.
  • Aparecen anécdotas en ambos lados: algunos informan que los antidepresivos o la terapia con testosterona mejoran su vida sexual; otros se preocupan por los efectos secundarios y las incógnitas a largo plazo.

Normas culturales, economía y valores

  • La presión económica, el alto costo de los hijos y una mayor independencia financiera de las mujeres reducen los incentivos para el matrimonio y para el sexo orientado a tener hijos.
  • Algunos celebran menos sexo casual por motivos morales o religiosos.
  • Otros mencionan normas cambiantes (menos alcohol, subculturas más conservadoras, representaciones negativas del parto y de la vida familiar) como factores adicionales que contribuyen.