La libertad de expresión en los campus estaba en apuros en 2018, y los datos muestran que empeora
Alcance del problema de la libertad de expresión en los campus
- Algunos ven el aumento de los “intentos de desplatforming” como prueba de un verdadero declive de la libertad de expresión, citando docenas de incidentes anuales y una tendencia creciente.
- Otros sostienen que los números brutos (decenas por año) son ínfimos en relación con el total de eventos en los campus, y que pueden estar inflados por definiciones laxas y un enfoque selectivo en quejas de tendencia conservadora.
- Unos pocos creen que toda la narrativa está impulsada en gran medida por provocadores conservadores que pierden acceso a lucrativos “grifts” universitarios.
Qué cuenta como deplatforming
- Varios comentaristas critican las definiciones del artículo y de la base de datos por ser vagas: abucheos, invitaciones retiradas, protestas o expulsiones administrativas se mezclan todos.
- Algunos dicen que estas categorías difuminan la disidencia ordinaria y la conducta desordenada con la supresión real de la expresión.
- Otros responden que la metodología está explicada y que acallar eventos en curso y retirar invitaciones son indicadores significativos, aunque sigan siendo polémicos.
Protesta vs. censura
- Un grupo ve la protesta ruidosa y las interrupciones como libertad de expresión legítima de los estudiantes, especialmente contra oradores a quienes consideran trolls, fanáticos o actores de mala fe.
- Otro grupo subraya que acallar a alguien impide que otros escuchen y, por tanto, funciona como censura y no como contraexpresión; sugieren boicots o eventos separados en su lugar.
- Hay desacuerdo sobre si los intentos de deplatforming en sí mismos son un ejercicio de libertad de expresión o un esfuerzo por negársela a otros.
Qué discurso debería estar fuera de límites
- Algunos argumentan que las comunidades tienen razón al bloquear a “fascistas”, racistas, transfóbicos e ideologías similares, invocando el problema de la “tolerancia de la intolerancia” y el daño a grupos vulnerables.
- Otros temen que etiquetas como “odio”, “grifter” o “reaccionario” se apliquen con demasiada laxitud, y que una vez que la discrepancia basta para justificar la exclusión, casi cualquier opinión impopular pueda ser blanco de ataques.
- Las llamadas a la violencia explícita se ven ampliamente como una línea roja; hay debate sobre la desinformación no violenta pero dañina (por ejemplo, afirmaciones antivacunas).
Poder, historia y academia
- Varios comentarios señalan la supresión histórica de las personas negras, los socialistas y los organizadores sindicales, y argumentan que la “libertad de expresión protegida” siempre ha sido desigual, como mínimo.
- Hay un debate lateral sobre si los derechos protegidos de forma inconsistente son realmente derechos.
- Algunos afirman que la academia moderna está dominada por el dogmatismo izquierdista, con efectos disuasorios en áreas como la genética; otros responden que la academia es diversa a nivel mundial y que tanto la izquierda como la derecha buscan desplatformar a sus oponentes.