Más tarifas, más anuncios: el streaming monetiza usando las viejas tácticas de la TV por cable
Las plataformas de streaming como Amazon Prime, Netflix, Disney+ y otras están añadiendo cada vez más anuncios, subiendo precios y eliminando funciones, lo que provoca comparaciones con los peores aspectos de la TV por cable. Muchos usuarios describen que cancelan sus suscripciones, recurren a la piratería, a los medios físicos o a soluciones autohospedadas como Jellyfin y Emby, y expresan frustración por los precios opacos, la publicidad intrusiva y el contenido fragmentado bloqueado tras múltiples servicios. Detrás de las quejas hay una crítica más amplia a los modelos de negocio basados en suscripciones y al crecimiento impulsado por inversores que empujan a las empresas a “enshittify” con el tiempo servicios antes atractivos.
Cambios en Prime / Max y el “ad creep”
- Muchos ven la decisión de Amazon de añadir 3 $/mes por Prime Video, en su mayor parte sin anuncios (mientras Freevee sigue con publicidad), como un punto de inflexión; algunos cancelaron Prime por completo y esperan comprar menos en Amazon en general.
- Las quejas incluyen: una interfaz cargada de anuncios, series antes sin anuncios trasladadas a Freevee, y contenido incluido con Prime y contenido con publicidad mezclados en un mismo catálogo.
- Max recibió críticas por comunicar que “nada está cambiando” mientras eliminaba discretamente 4K, Atmos y reducía el número de pantallas salvo que los usuarios paguen más. Varios comentaristas cancelaron Max y Netflix (tras las restricciones para compartir cuentas).
Cantidad, calidad y fragmentación del contenido
- Algunos aceptan que las tarifas más altas son inevitables dado el enorme gasto en contenido y una “edad de oro” de volumen.
- Otros sostienen que la calidad ha bajado, con demasiadas series derivadas o algorítmicas y spin-offs de superhéroes, y que épocas anteriores (Netflix en DVD, Blockbuster, catálogos clásicos de cine) ofrecían mejor variedad y más capacidad de perdurar.
- A los usuarios les desagrada la fragmentación de los estudios en muchos servicios pequeños con catálogos limitados y exclusividades.
Paralelos con la TV por cable e incentivos empresariales
- Los comentaristas señalan que el streaming está adoptando tácticas de la TV por cable: subidas de precios, anuncios en planes de pago y degradación de funciones.
- Se destacan diferencias: cancelación más fácil, sin hardware físico, visualización bajo demanda y, hasta ahora, menor carga publicitaria que la TV tradicional.
- Se debate la economía: se dice que solo Netflix es claramente rentable; los demás pierden dinero, lo que impulsa la consolidación, los planes con anuncios y los recortes de costes.
- Las expectativas de crecimiento del capital riesgo y los altos costes de producción se ven como impulsores estructurales de la “enshittification”, no solo de la codicia.
Respuestas de los usuarios y alternativas
- Algunos rechazan cualquier anuncio y simplemente cancelan, pasando a libros, juegos u otros pasatiempos.
- Otros se orientan hacia:
- Medios físicos (biblioteca y DVD usados, discos 4K).
- TV por antena junto con DVRs, HDHomeRun, Jellyfin/Plex con salto de anuncios.
- Pilas de medios autohospedadas y la piratería como protesta contra el deterioro de los servicios.
- Se critica a Plex por la telemetría, los anuncios y las funciones “sociales”; Emby y, especialmente, Jellyfin se proponen como alternativas más centradas.
Suscripciones y actitudes más amplias
- Los modelos de suscripción se atacan por explotadores, propensos a recortar funciones, a los juegos de niveles y a dificultar el presupuesto.
- Otros responden que las suscripciones reflejan la preferencia del consumidor frente a compras por episodio/temporada y siguen siendo preferibles a las “skinner boxes” de microtransacciones.
- Varias voces subrayan que el streaming de masas es opcional; prescindir por completo de él es una respuesta válida.