Every Fucking Website (2020)
Un sitio parodia que imita una “cada sitio web” moderna desencadena una crítica más amplia de la web actual: vídeos con reproducción automática, ventanas emergentes, widgets de chat, avisos para usar la app, secuestro del scroll, cambios de diseño y JavaScript sobredimensionado que hacen frustrante la navegación básica. Los comentaristas sostienen que gran parte de esto proviene del seguimiento y la analítica impulsados por la publicidad, y que el GDPR y las normas ePrivacy de la UE han llevado a la omnipresencia de banners de cookies que a menudo se implementan como patrones oscuros en lugar de mecanismos genuinos de consentimiento. Algunos ven esto como un fracaso regulatorio, mientras que otros insisten en que las leyes son sólidas y que las empresas podrían evitar fácilmente los banners y la UX intrusiva recopilando menos datos y priorizando páginas simples, rápidas y centradas en el contenido.
Reacción general al sitio parodia
- Muchos comentaristas dicen que la burla todavía se siente “demasiado usable” comparada con la web actual.
- Otros la califican de deprimente precisión, de “arte moderno”, o de buen esqueleto para sitios reales de marketing.
- Varios señalan que ya se siente anticuada frente a las tendencias de 2024–2026 (mala “AI slop”, temas neón sobre oscuro, más secuestro del scroll).
Molestias web modernas comunes
- Banners de cookies, especialmente los que requieren muchos clics para rechazar el seguimiento o enumeran cientos de “partners”.
- Vídeo con reproducción automática (a menudo con sonido), miniaturas de vídeo flotantes, avisos de notificaciones, solicitudes de ubicación, superposiciones de “mejor en la app”.
- Cambios de diseño por anuncios que cargan tarde o elementos que provocan clics erróneos; secuestro del scroll, del botón atrás, de atajos de teclado y del foco de búsqueda.
- JS pesado, imágenes hero grandes o vídeos de fondo, skeleton loaders, spinners infinitos, rendimiento lento, rastreadores en múltiples dominios.
- Ventanas emergentes: captura de correo, “alguien acaba de comprar X”, prueba social, ventas adicionales de suscripción y burbujas de chat.
- Sitios de recetas, noticias y redes sociales/trabajo señalados como algunos de los peores.
Banners de cookies, GDPR y política de la UE
- Fuerte desacuerdo sobre a quién culpar: la política de la UE frente al “cumplimiento malicioso” de las empresas.
- Un lado: ePrivacy/GDPR son defectuosos; obligar a mostrar diálogos de consentimiento constantes es absurdo y un fracaso regulatorio predecible.
- El otro lado: las leyes no exigen banners como tal; solo el rastreo y las cookies no esenciales requieren consentimiento. Los sitios podrían evitar los banners no rastreando, o usando cookies exentas “estrictamente necesarias”/funcionales.
- Debate sobre los detalles: cookies “estrictamente necesarias” frente a cookies de preferencias, el papel de la Directiva ePrivacy y cómo se aplican orientaciones como las opiniones de WP29.
- Algunos sostienen que la aplicación es débil y que muchos banners en sí mismos incumplen la normativa o son patrones oscuros.
Incentivos empresariales y ética
- Los patrones oscuros y una UX molesta persisten porque aumentan de forma medible los registros, las conversiones y la recopilación de datos.
- Los comentaristas se debaten sobre la moralidad de usar tácticas que “funcionan” frente a respetar a los usuarios.
- Algunos culpan a la dirección/MBA y a los incentivos del ad-tech; otros dicen que los desarrolladores que implementan esto también comparten responsabilidad.
Estrategias para sobrellevarlo y alternativas
- Sugerencias: modo lectura, bloqueadores agresivos de anuncios/cookies, userscripts para “kill sticky”, frontends alternativos (p. ej., vistas estilo antiguo o proxy), modos que siempre solicitan la versión de escritorio.
- Elogios para sitios simples, rápidos y mayoritariamente estáticos (HN, pequeños sitios personales, la “small web”, páginas al estilo suckless) y nostalgia por la web previa a la enshittificación.