BIPM decide dejar de añadir segundos intercalares a UTC
Los organismos internacionales de medición del tiempo han decidido dejar de añadir segundos intercalares al Tiempo Universal Coordinado (UTC) a partir de 2027, permitiendo que se desvíe gradualmente del tiempo de rotación de la Tierra (solar). Los comentaristas acogen en general el cambio como una medida práctica que simplifica el software, las redes y los sistemas de cronometraje, que durante mucho tiempo han tenido dificultades con los raros minutos de 61 segundos y con la posibilidad de segundos intercalares negativos. La diferencia restante respecto al tiempo solar real podrá gestionarse en el futuro mediante cambios de zona horaria o, en teoría, añadiendo una “hora intercalares”, aunque muchos sostienen que para entonces el tiempo civil estará aún más desacoplado del Sol.
Resumen de la decisión
- BIPM dejará de insertar segundos intercalares en UTC a partir de mayo de 2027; los 27 segundos intercalares existentes se mantienen.
- UTC será, en la práctica, TAI más un desfase fijo (actualmente 37 segundos), desviándose gradualmente del tiempo de rotación de la Tierra (UT1).
- La resolución permite que UT1–UTC crezca hasta una hora; qué hacer entonces (por ejemplo, una hora intercalares frente a cambios de zona horaria) se deja explícitamente a las generaciones futuras.
Argumentos a favor
- Los segundos intercalares son una fuente frecuente de errores: marcas de tiempo no monótonas, segundos duplicados, el “23:59:60” no admitido e inconsistencias en el manejo (salto, difusión o ignorar).
- Eliminar los segundos intercalares simplifica Unix/POSIX time, haciendo estable y predecible durante siglos la relación entre UTC y el tiempo atómico transcurrido.
- Muchos sistemas y lenguajes ya asumen 86.400 segundos por día e ignoran los segundos intercalares; la práctica nunca coincidió con la especificación.
- Los segundos intercalares negativos nunca han ocurrido y se consideran especialmente arriesgados porque casi ninguna ruta de software está probada para ellos.
- Para la mayoría de las personas, la alineación precisa con el Sol es irrelevante: las zonas horarias son gruesas, los cambios de horario de verano desplazan una hora cada vez y el mediodía solar ya varía ±30 minutos según la estación y la geografía.
- El trabajo astronómico o con precisión solar puede usar UT1 y correcciones explícitas de UT1–UTC sin tener que “deshacer” primero los segundos intercalares.
Preocupaciones y críticas
- Algunos ven esto como una “derrota” o una reducción perezosa de la complejidad, abandonando la promesa original de UTC de limitar estrechamente la desviación solar.
- Los críticos argumentan que ya tenemos una escala monótona (TAI) y que se debería haber dejado UTC como el estándar alineado con el Sol en lugar de redefinirlo.
- Las rutas de código UTC existentes para segundos intercalares pasan a ser obsoletas o históricas; los sistemas futuros deberán distinguir entre el “UTC antiguo con segundos intercalares” y el “nuevo UTC sin segundos intercalares”.
- Los usuarios de precisión (por ejemplo, navegación celeste, geodesia) que antes dependían del desfase acotado de UTC respecto de UT1 ahora deben seguir explícitamente UT1–UTC.
Perspectivas a largo plazo y filosóficas
- Varios comentaristas señalan que cualquier hora intercalares, si alguna vez se necesitara, podría absorberse mediante cambios de zona horaria, como los ajustes de horario de verano, en lugar de tocar UTC.
- Muchos esperan que dentro de miles de años el tiempo civil esté completamente desacoplado de la rotación de la Tierra, especialmente para una civilización espacial.
- Hay tanto entusiasmo (“basta ya de segundos intercalares”) como preocupación de que las entidades futuras vean esto como trasladarles los problemas a ellas.