Récord del 89% en EE. UU. dice que la corrupción gubernamental es generalizada

Una nueva encuesta de Gallup que muestra que el 89% de los estadounidenses cree que la corrupción gubernamental es generalizada desata una amplia ansiedad sobre el estado de la democracia en EE. UU. Los comentaristas discuten cuánto es realmente nuevo frente a cuán descarado se ha vuelto, y muchos señalan el autoenriquecimiento abierto de Trump, la financiación de campañas al estilo *Citizens United*, el uso de información privilegiada en el Congreso y un Tribunal Supremo capturado como prueba de una podredumbre estructural. Otros subrayan que la encuesta mide percepción más que mala conducta probada, pero señalan que los medios partidistas, el declive institucional y los índices globales de democracia apuntan en la misma dirección: la confianza se está derrumbando y los votantes sienten cada vez más que eligen entre distintas variantes de un sistema corrupto.

¿Quiénes son ese 11%? Formulación de la pregunta y percepción

  • Muchos se preguntan quién podría no ver la corrupción como algo generalizado; entre los grupos sugeridos están los empleados del gobierno, las personas cuyo “bando” está en el poder, o quienes se benefician materialmente.
  • Algunos señalan que la pregunta de Gallup es vaga (“en todo el gobierno”) y podría captar a personas que piensan sobre todo en el ámbito local frente al federal, o solo en la cúpula.
  • Varios apuntan que la verdadera novedad no es el salto de ~75% a 89%, sino que la incredulidad se redujo de ~25% a 11%.

Partidismo, independientes y polarización

  • Los comentaristas destacan que “siempre es el otro partido” y que la desconfianza se dispara cuando el partido contrario ocupa la presidencia.
  • Datos del artículo: entre 2024 y 2026 la respuesta de los demócratas de “la corrupción es generalizada” subió con fuerza, la de los republicanos se mantuvo alta y casi plana; los independientes llevan mucho tiempo siendo muy escépticos.
  • Debate sobre los “independientes”: algunos dicen que muchos se inclinan fuertemente hacia un partido; otros sostienen que realmente oscilan o que han abandonado la afiliación formal por desencanto.

¿La corrupción es nueva, o solo más descarada?

  • Un bando: la corrupción en EE. UU. ha sido omnipresente durante décadas (o más) y está estructuralmente incrustada (lobbying, puertas giratorias, financiación de campañas, uso de información privilegiada, rescates).
  • Otro bando: el comportamiento actual representa un cambio de etapa en apertura y escala; la corrupción del pasado estaba más oculta y más limitada por las normas.
  • Escándalos históricos (Teapot Dome, Tammany Hall, la guerra de Irak, la crisis financiera, la tortura, la NSA, etc.) se citan tanto como precedente como prueba de que la tendencia ha empeorado.

Trump y la corrupción comparada

  • Debate intenso sobre si la corrupción de Trump es cualitativamente peor que la de presidentes anteriores.
  • Quienes apoyan esa idea citan: dinero extranjero, esquemas cripto, monetización de sus comunicaciones, influencia pagada, indultos en bloque, autoenriquecimiento abierto.
  • Otros subrayan que los demócratas y los “neoliberales corporativos” también se benefician del acceso interno, del enriquecimiento posterior al cargo y de la alineación con las empresas, advirtiendo contra narrativas del tipo “solo es Trump”.

Factores estructurales: dinero, ley y el sistema bipartidista

  • Citizens United y fallos relacionados son culpados repetidamente por normalizar el soborno legalizado y potenciar la influencia de empresas y multimillonarios.
  • El sistema de mayoría simple se ve como un mecanismo que afianza un “uni-partido” de dos partidos que sirve sobre todo al capital, haciendo que los terceros partidos y el voto de protesta parezcan inútiles.
  • El filibuster, la manipulación de distritos, los escaños seguros y la débil aplicación de la ley (por ejemplo, sobre el uso de información privilegiada) se citan como mecanismos que aíslan a los funcionarios de las consecuencias.

Medios, burbujas de información y propaganda

  • Muchos argumentan que los medios partidistas y los algoritmos sociales crean “entornos de información” sellados donde cada bando solo ve la corrupción del otro.
  • En particular, se acusa a los medios de derechas de campañas prolongadas para convencer a los espectadores de que el gobierno es intrínsecamente corrupto e incompetente, preparándolos para aceptar comportamientos extremos de “los suyos”.
  • Otros advierten que el “ambos bandos son igual de malos” y el cinismo constante son en sí mismos herramientas de propaganda que desmovilizan la reforma y favorecen a los actores más corruptos.

Corrupción local frente a federal; experiencia vivida

  • Varios dicen que gran parte de la “corrupción generalizada” se experimenta a nivel local: favores urbanísticos, permisos, pequeños contratos y desgravaciones fiscales para amigos frente a servicios públicos descuidados.
  • A nivel federal, la corrupción se describe más como influencia a gran escala: gasto militar, rescates, captura regulatoria y responsables de agencias que sabotean sus propias misiones.

Retroceso democrático y comparaciones internacionales

  • Los comentaristas mencionan diversos índices de democracia y corrupción que muestran que EE. UU. pasa de una democracia “plena” a una “defectuosa” y queda por detrás de países más pequeños.
  • Algunos lectores no estadounidenses dicen que el comportamiento de la era Trump, especialmente el autoenriquecimiento abierto y la percepción de indultos a la venta, ha dañado gravemente la reputación internacional de EE. UU.

¿Qué se puede hacer?

  • Entre las soluciones propuestas están: prohibir a los funcionarios operar con información privilegiada, revocar o enmendar Citizens United, endurecer las normas éticas y su aplicación, usar detección moderna de fraude e incentivar a los denunciantes.
  • Hay desacuerdo sobre la estrategia de voto:
    • Algunos defienden elegir siempre al candidato del partido grande “menos malo” para bloquear a los extremistas.
    • Otros ven eso como “negligencia política” y presionan por terceros partidos, votos escritos o no votar como protesta.
  • Una preocupación recurrente es que la creencia pública de que “todo el mundo es corrupto” se convierta en una profecía autocumplida y dé permiso para una mala conducta cada vez más descarada.